Mi hija Olga, de 7 años recién cumplidos, está disfrutando muchísimo de su primer diario. Le hace bajar las revoluciones, pararse a pensar, identificar qué le gusta, cómo se ha sentido cada día. El formato es muy acertado y cómodo. Lo vive como una actividad divertida. La hacemos siempre a la misma hora cada día. Si queremos que nuestros hijos tomen decisiones acertadas, primero se deben conocer bien a sí mismos. Se equivocarán, como todos, pero al menos se conocerán bien. Yo lo habría agradecido de niña. En estos tiempos que corren de super estímulos constantes, pararse un poco es absolutamente necesario y sanador para el espíritu. Por salud mental, incluso. La niñez es una etapa maravillosa que marca las siguientes etapas.
Enhorabuena por la iniciativa!